Torito Casale, Balompié

“Los humanos pueden cambiar de partido político, de estado civil, de matrimonio, de rostro, de país, de lengua, de oficio, de religión, hasta de sexo, pero jamás cambiarían el club del que son hinchas”.Sor Theresa Varela

La Chilena

Domingo, 21 de Mayo de 2006

“Yo también, en su lugar, hubiese estado sorprendido. Para ellos este milagro era el primero. Al fin y al cabo, ellos no vivieron aquel partido de epopeya. Y no le dieron la vuelta olímpica al Estudiantil en la cancha de ellos, con el gol tuyo de chilena”
A finales de los 20 el puerto de Talcahuano, Chile, fue testigo de la invención de la jugada mas acrobática del fútbol. Ramón Unzaga en el aire y de espalda al suelo pateaba la pelota hacia atrás en un vaivén de hojas de tijera.
En 1927 cuando Colo Colo estuvo de gira en Europa, el delantero David Arellano mostró la jugada en las canchas de España. Los periodistas la bautizaron con el nombre de “la Chilena”. Arellano en ese mismo año, en el estadio de Valladolid falleció por un encontronazo fatal con un rival, una circunstancia  similar a la ocurrida con Jacobo Urso de San Lorenzo en 1922.
Luis Indaco era un entreala izquierdo rosarino de profunda trayectoria a principio de siglo.  Corría con la pelota rodando en sus pies. A la carrera y en velocidad marcaba con sus piernas una extraña figura con la cual confundía a sus marcadores. Pedro Calomino hacia algo parecido antes de empezar a correr, “la bicicleta”. En cambio Indaco llamaba a su jugada  “la chilena “ debido a que se la había visto a un jugador chileno cuando jugó en Chile.
Fue en ocasión del match que la representación de la entonces Liga Rosarina sostuvo con el Barcelona F.C., en el mes de setiembre de 1928. Rosario ganó por cuatro tantos contra cero, todos ellos marcados por Indaco, que se constituyó en el héroe de la jornada.  
Después del partido se sirvió una cena en el hotel Italia, de la que participaron los catalanes y los integrantes del conjunto local. En la cena el “Mago” Samitier, que no jugó por discrepancias con su club (supuestamente el Barça se había negado a continuar la gira por Brasil donde el promotor sería un amigo suyo, Carlos Gardel) le solicito que le enseñara la jugada mostrada en el partido. Años después Indaco declaró: “Tuve ocasión de trabar amistad con Samitier, el "mago", y me manifestó que le había agradado una jugada que yo había realizado varias veces durante el encuentro. Se refería a la "chilena", y me dijo que estaba deseoso de aprenderela. Accedí a su pedido y luego de la cena me dediqué a la enseñanza. En el mismo hotel, y ante la carencia de una pelota de fútbol, para hacer las "exhibiciones" utilicé una salivadera. Con ella, ante la atención de Samitier, de Platko y otro visitantes, hice una serie de demostraciones y al cabo de ellas, muchos fueron los que asimilaron mi rudimentaria enseñanza, fue una satisfacción grande para mí, que futbolistas de tanto renombre se interesaran por aprender una jugada que por lo sencilla nunca le di tanta importancia como la que se le brindó”.
Luis Indaco jugo en Rosario Central hasta 1926, año en el cual pasó a Platense. Luego y por intermedio de Julio Libonatti jugó en Italia, en Génova y en Milán. Volvió a Central en 1928 y se retiro del fútbol en 1933. También jugo en la Selección Rosarina que logró el Campeonato Argentino de 1929.
Fuentes:
Suplemento Lacadé nº 7, Diario La Capital.
El Fútbol a Sol y Sombra, E. Galeano, Ed. Catálogos.
Esperandolo a Tito y otros cuentos de fútbol, E. Sacheri, Ed. Galerna (Cuento: “De Chilena”)
De Rosario y de Central, J. Brisaboa, Ed. Homo Sapiens.
Rosario historias de aquí a la vuelta nº 2, Ed. De Aquí a la Vuelta.

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